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El estilo Xin Yi conjuga la coordinación de corazón y mente, propicia la defensa del mundo interior y equilibra el organismo mediante la práctica de movimientos lentos, suaves y energéticos
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LA ESTRUCTURA CORPORAL
MEDITACIÓN PARA PRACTICANTES DE TAI CHI CHUAN

La sensación de ser un ego independiente del mundo circundante se basa en nuestra experiencia personal corpórea histórica, en nuestra memoria acumulada y particularizada.

Pero el patrón que ha hecho posible el ser vivo es el mismo para todos, es Uno. El chi tiene que ver con ese patrón, con el Uno. Fluye, es estructurado, no tiene límites y carece de forma.

"El flujo del chi fue el patrón de la estructura del cuerpo" Todo el trabajo interior, desde los tiempos más antiguos del taoísmo, está orientado a guardar el Uno (alimentar el principio vital). Ese principio vital se asocia al cuerpo (en especial el femenino). Con la intención, lo asociamos a la respiración (que en el ser humano es regido un sistema autónomo que puede darle el relevo a un sistema voluntario, consciente).

El dan tien es el lugar en que se halla el núcleo central de la respiración. La respiración es la que nos presenta al chi y le acompaña, imaginariamente.

Para situarse en el estado de chi hay que establecerse, mediante la intención y concentración, en el dan tien. Luego hay que rendirse, shoong, aunar intención y suceder.

Desde allí el pintor dirige el chi al pincel, el guerrero a la espada, el sanador al lugar afectado, el practicante de tai chi chuan a la forma. Es un flujo que ponemos en marcha y dejamos que nos lleve.

La idea del chi nos lleva un nuevo modo de percibir y actuar.

Hemos perdido la perspectiva de un continuum entre nuestro espacio y el del mundo, como "el agua que desemboca en el agua". El "espacio", lo "interior" y lo "exterior" no existen como hechos externos, son experiencias en el interior de la consciencia.

Cuando el chi se desarrolla y se expande, el "sentimiento de interior-exterior" comienza a alterarse y la relación de la persona con el mundo se vuelve más íntima.

Las fronteras se permeabilizan y la diferencia que existe entre el yo y su oponente es cada vez menor. La posición del cuerpo carece en realidad de importancia.
Lo fundamental es la postura, el equilibrio dinámico del cuerpo, el tono fundamental de los tejidos corporales. Una espina dorsal recta, que se mantiene rígida gracias a un gran esfuerzo muscular, puede no ser una buena postura.

Cuando el cuerpo tiene una buena postura natural, ningún músculo está tenso, ni flácido, ni caído. Existe un equilibrio activo entre la tensión y la relajación (eutonía). Este estado del cuerpo no es meramente un estado físico, es más bien una característica de la totalidad de la persona, de su "yo".

En la cultura de las artes marciales chinas, la postura correcta se relaciona con elevar el cuello hacia arriba "alzar la espalda"(unirse al Cielo) el coxis hacia abajo "hundir las caderas", (enraizarse en la Tierra) "Si tu espíritu se hallara en el estado correcto, se reflejaría en tus movimientos; serían así" Lo más importante es pues el espíritu.

Incluso un movimiento aparentemente correcto, si no está respaldado por el espíritu, estará lleno de pequeños fallos. Una corrección del maestro puede poner de relieve esos fallos, a pesar de que la forma parezca correcta.

Una característica básica de esta unidad es la vibración, que puede apreciarse en todos los niveles de organización, en ritmos integrados, consonantes o disonantes.

La resonancia posibilita que haya una comunicación o transmisión de energía entre varios componentes del sistema. Eso afecta al pensamiento, al sentimiento y al movimiento.

Entre el pensamiento, el sentimiento y el movimiento no existe una división radical; el pensamiento, visto desde el exterior, es acción o movimiento; el movimiento visto desde el interior es el sentimiento.

El movimiento, al ser el aspecto de la persona más visible, tangible y volitivo, suele ser fácil de modificar. Si modificamos el movimiento, dirigiéndolo hacia la integración, la armonía y la fuerza, el resto de nuestro ser se sentirá arrastrado, de una forma gradual y rítmica, a hacer lo mismo. La modificación inicial del movimiento se hace por imitación.

En la enseñanza tradicional del tai chi chuan se procede de esta forma.

( Libros de referencia: El cuerpo taoísta, de Khristofer Schipper, y Artes marciales, de Peter Payne).

1-Aquiétense y dejen que el cuerpo fluya. Imaginen que cae una plomada en línea recta por el centro de su cuerpo. Si están con las piernas juntas o demasiado separadas, la plomada se verá debilitada.
2.Sus piernas deberían estar justo debajo de sus caderas. La posición correcta del tai chi les da una agradable y desenvuelta sensación de paralelismo, de modo que no sienten desequilibrio.
 
 
3.Los hombros atraídos por la gravedad, caen hacia el suelo, sin que por eso se incline la espalda. La espalda está recta: tomen conciencia de cada vértebra, una sobre la otra. Sientan cómo al estirarse, crece el espacio entre una y otra vértebra.
 
 
4. El peso de los hombros fluye hacia abajo, dándoles la sensación de estar flotando. Es un peso que está arraigando, no un peso que deben sostener. Piensen en una piedra que se sumerge en el agua. La piedra se hunde y el agua no intenta sostenerla. Permitan que sus hombros se hundan hacia abajo, como una piedra que se hunde en el agua.
 
 
5. Dejen que los codos sean tirados hacia abajo por los antebrazos y las puntas de los dedos.
 
 
6. Permitan que su pecho se ahueque en lugar de proyectarlo hacia afuera. Trabajen la sensación de hundirse totalmente, ahuecarse, vaciarse.
 
 
7. Dejen que el peso caiga a través del muslo hacia la rodilla; déjenlo ir de la rodilla hacia la pantorrilla, hacia el tobillo, todo el recorrido hacia su raíz, su base.
 
 
8. Mantengan la postura estable, sin estar clavados ni atascados.
 
 
9. Al mismo tiempo que dejan que su cuerpo se hunda, mantienen una sensación ascendente en su columna. Sientan alzar la coronilla hacia el techo y más allá del techo, hacia el espacio, Tengan la sensación de ir hacia arriba y la de ir hacia abajo.
 
 
10. Dejen que el cuerpo se entregue a las piernas y suelten las rodillas con el fin de permitir el movimientode pivote al girar.
 
 
11. Recuerden que la cara forma parte de su cuerpo. Relajen la mandíbula y dejen que los labios se separen ligeramente. Liberen su pensamiento, liberando la lengua en su boca. Dejen que esté suelta y ligeramente en contacto con el paladar, como una válvula abierta. La rigidez de la mandíbula produce tirantez en el cuello y limita los movimientos de la cabeza.
 
 
12. Usen los ojos, piensen en la visión periférica desparramándose a ambos lados y en redondo. No se pongan anteojeras.
 
 
13. Usen también los oídos. Permitan que todos los sonidos les lleguen, sin resistirse o dejar que les molesten. No los categoricen.
 
 
14. Aprendan a confiar en su propia percepción y energía.  
 
15. Presten atención al movimiento circular de su respiración. Permitan que el patrón respiratorio circule realmente en el interior de su torso. Déjenlo fluir a sus brazos, hacia arriba, a su cuello, a la cima de su cabeza, hacia abajo, por la columna vertebral y por las piernas. La energía podrá entonces extenderse en todas direcciones al mismo tiempo.
 
 
(Extraído de "La esencia del tai chi", de Al Chung Liang Huang)  
 
 
 
   
TENER EN CUENTA EN LA EJECUCIÓN DE CADA SECUENCIA

•Al practicar el ritmo debe ser constante y lento del principio al fin

.•La transmisión entre las posturas debe de ser suave.•Debemos ejecutar las posturas correctamente.

•No debe de darse concavidad ni convexidad en el movimiento.•No debe haber movimiento discontinuo y se debe practicar con atención.

•Es necesario conocer las aplicaciones de cada postura. •Conocer el Yin y el Yang en los movimientos.

•En los comienzos el principiante no debe preocuparse por la respiración, lo importante ahora es practicar la postura o la forma de una manera continuada y suave.

Los principiantes al inicio de la práctica pueden sentir dolores musculares en las piernas. Son reacciones fisiológicas normales y en algunos casos pueden durar meses. Esto no debe de preocuparnos es el resultado de la reconstrucción del cuerpo, la estructura original es anulada y reemplazada por una nueva construcción.Otra razón que suscita estas reacciones es que la mayoría de los practicantes ejecutan los ejercicios con mucha tensión en el cuerpo. El Taijiquan lleva a la relajación total y las piernas acusan fácilmente el cansancio. Del mismo modo se puede experimentar un cosquilleo en las piernas y brazos debido a la ejecución con mucha fuerza.

Con la práctica del Taijiquan aumenta nuestro apetito, incrementa la circulación sanguínea, dormimos mejor.

En la ejecución de las posturas es habitual no controlar la ejecución del siguiente movimiento, debido a que ponemos demasiada atención a la corrección de las posturas.

En cuanto a la respiración es mejor que los principiantes respiren de manera natural por la nariz no preocupándose por tener una respiración en coordinación con el movimiento del cuerpo.

Es aconsejable no insistir tanto en tratar de hundir el Qi en el Dan Tien pues muchas veces lo hacemos incorrectamente causando reacciones adversas.

Si en una postura no nos sentimos cómodos debemos de preguntar al profesor y el hará las correcciones oportunas.Si nos concentramos en este nivel de práctica en la respiración nos resultará más fácil olvidarnos de las posturas.

El trabajo de nuestra concentración en la respiración vendrá dado por la práctica.Una vez hayamos pasado el proceso de adaptación de las posturas, es cuando conseguiremos que nuestros movimientos sean fluidos.

DETALLES DE LA PRÁCTICA
 
   
 
•Poner la lengua tocando el paladar.  
 
•Hacer que los labios se toquen y respirar por la nariz.  
   
•Elevar el cuerpo, hundir el pecho, y mantener alineada la espalda.
 
 
•Mantener el cuello y la cabeza erguidos.
 
 
•Relajar los hombros y los codos hacia abajo
 
 
•Mover todo el cuerpo como una unidad.
 
 
•Sentir el lleno y el vacío, el Ching, Lin, el Yin y Yang
 
 
•Poner la mente en la energía
 
 
•Concentrarse para incrementar la conciencia y abandonar los pensamientos.
 
 
•Controlar la respiración mediante la practica dura y continua.
 
 
•La relajación del cuerpo de las tensiones nos libera de la fuerza innecesaria.  
 
•Dejar en la ejecución que la suavidad y la relajación externa penetren en el interior de nuestro cuerpo.  
   
Si practicamos todos estos principios aumentaremos nuestra capacidad vital armonizando nuestro QI y nuestra sangre, beneficiándose nuestro cuerpo y nuestra mente, el Espíritu (Shen) y la mente Jin son distraídos e inquietos y pueden producir reacciones adversas  
   
Así pues, la series de posturas en el Taijiquan, sin importar el talento de cada quien, requiere al menos 6 meses, luego la calidad depende de la intensidad de la practica como de la frecuencia de la misma.  
   
.Hay que repetir cada secuencia por lo menos tres veces. En la primera ejecución actuaremos estirando el cuerpo, en la segunda la habilidad y en la tercera la energía.  
   
( Libro de referencia: Normativa de grados Taiji Quan. Revisado por Miguel Ángel Rojo Darriba y Jesús María García Díaz )  
   
LA POSTURA "WUJI" (NO-POLARIDAD)
 

En los textos clásicos, los autores se detienen con cariño en la postura Wuji, deseando transmitir a los lectores algo de la paz que ellos han sentido durante su práctica. En ese mágico momento, sus pinceles entran en un mundo simbólico, repleto de filosofía, y la ambigüedad de su lenguaje llena de vitalidad su mensaje. Veamos algunos ejemplos:

Chen Xin (1849-1929) fue el primero de los maestros del estilo Chen de Taijiquan que puso por escrito la teoría y la filosofía del arte de su familia. Escribió cuatro volúmenes extremadamente densos, repletos de alegorías, simbolismo, tradición y filosofía, elevando el método Taiji de arte marcial a ejercicio de introspección mental. Además de estudiar los canales de acupuntura, la numerología del Yijing, la cosmología neoconfuciana y la alquimia taoísta, detalló punto por punto el trabajo interior que el cuerpo y la energía realizan en todos y cada uno de los movimientos de la forma. Al hablar de la postura Wuji, y de su importancia antes de comenzar a practicar, escribió:

«Wuji (no-polaridad) representa un estado anterior a todas las cosas, antes del Gran Principio Universal, en el que todo estaba turbio y silencioso, caótico y confuso, en lo que se ha venido a llamar ‘Gran Caos Primordial’.

«En este momento, el practicante aún no ha iniciado la práctica de los movimientos marciales; está de pie, erguido, en actitud reverente; concentrando su mirada y haciendo sutil su respiración, con los brazos colgando a los lados. Su cuerpo está recto, en una posición correcta, y sus piernas están juntas. En su mente no hay nada, sus pensamientos no se centran en nada, sin sofisticaciones, reverente, sin exigencias, con inocencia. Este estado indiferenciado es la imagen de la No-Polaridad del Gran Caos Primordial, que tiene forma pero carece de nombre. Si queremos denominarla de algún modo, la llamamos No-Polaridad (Wuji).

«El Taiji nace de la No-Polaridad. Es la sutil causa de la aparición del Yin y del Yang, como un círculo sin fin. Por eso se dice que preside la dinámica de toda la creación. Antes de iniciar la práctica, las manos y los pies aún no se han movido, pero el practicante ya se siente en una posición correcta, centrada y atenta; la dinámica que dirige la apertura y el cierre del Yin y del Yang y la metodología que rige el aumento y la disminución ya están contenidas de modo integro dentro de su vientre. En este mismo instante, gracias a la unificación de la voluntad y la concentración espiritual, tratando el inicio de la práctica con respeto, todos los mecanismos citados arriba, estarán más allá de cualquier configuración material, y no se les podrá dar un nombre, y en caso de tener que nombrarlos, diríamos que son el Taiji». Y concluía: «Antes de comenzar a practicar Taiji, los estudiantes deberán, en primer lugar, purificar su corazón y vaciar su mente de todo pensamiento. Así, aparecerán con una actitud serena, y su cuerpo y su mente podrán poner en marcha la dinámica de los movimientos del Taiji. La meta de todo practicante debe ser unir los dos extremos (Yin y Yang) en una sola unidad para poder retornar al estado de Wuji gracias a la práctica meritoria del Taijiquan.»

Sun Lutang (1861-1933), uno de los más venerados expertos en artes marciales chinas del siglo XX, maestro incontestable en las artes del Taijiquan, el Xingyiquan y el Baguazhang, fundador del estilo Sun de Taiji y admirable artista, también se ocupó de la idea de Wuji en sus obras. En su libro sobre Xingyiquan publicado en 1915, definía el término de este modo: «No-Polaridad es el nombre que recibe la actitud que adoptamos antes de iniciar la práctica: sin pensamientos, sin intención; sin forma, sin imagen; sin yo, sin otros. En nuestro seno aceptamos el Gran Caos Primordial, y la Energía Única (yi qi) se encuentra mezclada e informe, sin intención alguna. (…) A esto se lo denomina ‘El Vacío Supremo puede generar la Energía Única‘».

En su texto de 1921, El Estudio del Taijiquan, Sun volvió a centrarse en la importancia de la actitud Wuji: «Wuji es el estado natural que se da antes de que comencemos a practicar artes marciales. La mente está vacía de pensamientos; la intención, desprovista de movimientos; los ojos no están concentrados en nada; manos y pies están quietos; el cuerpo no se mueve en absoluto; Yin y Yang no se encuentran divididos; la energía limpia y la turbia todavía no se han separado, y continúan turbias y simples; la energía única está en un estado indiferenciado.

«El ser humano ha nacido en el espacio que separa el Cielo y la Tierra, y posee una naturaleza que a la vez contiene Yin y Yang. Su energía original es íntegra, indiferenciada. Sin embargo, las personas nos vemos alteradas a causa de nuestros autoengaños y con ello damos paso al nacimiento de la energía impura y al uso de la fuerza bruta. Por encima de todo, si no sabemos cómo cultivar nuestro interior ni de qué modo nutrir nuestro exterior, al final el Yin y el Yang no podrán equilibrarse, y no habrá unificación entre ellos».

(Extraido del artículo de Jordi Vilà i Oliveras publicado en Taichi Chuan Revista de Artes y Estilos Internos)

 
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